sábado, 18 de agosto de 2012


EL APRENDIZAJE COOPERATIVO

En el contexto de los aprendizajes se identifican tres tipos de aprendizaje cooperativo:

1.      Los grupos  formales de aprendizaje cooperativo, que funcionan durante un período que va de una hora o sesión a varias semanas de clases. Son grupos donde los estudiantes trabajan juntos para conseguir objetivos comunes entorno a una tarea de aprendizaje.
2.      Los grupos informales de aprendizaje cooperativos, que tiene como límite el tiempo de duración de una clase (una o dos horas, por ejemplo). Son grupos que el profesor utiliza en actividades de enseñanza directa, demostraciones, discusión de una película, o donde intenta crear un clima propicio para aprender, explorar, generar expectativas o inclusive cerrar una clase, etcétera.
3.      Los grupos de base cooperativos o a largo plazo (al menos un año o ciclo académico), que usualmente son grupos heterogéneos, con miembros permanentes que entablan relaciones responsables y duraderas, cuyo principal objetivo es “posibilitar que sus integrantes se brinden unos a otros el apoyo, la ayuda, el aliento y el respaldo que cada uno de ellos necesita para tener un buen rendimiento.
Estos grupos serán cooperativos en la medida en que cumplan una serie de condiciones y además pueden llegar a ser grupo de alto rendimiento, en función del nivel de compromiso real que tengan los miembros del grupo entre sí y con el éxito del equipo.

Como contraparte a los grupos antes descritos donde ocurre la cooperación, se identifican a dos tipos de “grupos” no cooperativos.

1.      Los grupos de pseudoaprendizaje,  donde los estudiantes acatan la directiva de trabajar juntos, pero sin ningún interés. En apariencia trabajan juntos, pero en realidad compiten entre sí, se ocultan información, existe mutua desconfianza. De manera que trabajarían mejor en forma individual, puesto que “la suma del total es menor al potencial de los miembros individuales del grupo”.
2.      Los grupos o equipos de aprendizaje tradicional, en los cuales se pide a los alumnos que trabajen juntos y ellos están dispuestos a hacerlo, e intercambian o se reparten la información, pero la disposición real por compartir y ayudar al otro a aprender es mínima. Algunos alumnos se aprovechan de los que  son laboriosos y responsables y éstos se sienten explotados.
También sucede que en los grupos de trabajo tradicionales, algunos  de los alumnos más habilidosos asumen un liderazgo tal que sólo ellos se benefician de la experiencia a expensas de los miembros menos habilidosos. Sucede así mismo que unos cuantos son los que trabajan académicamente (y por consiguiente son los que sí aprenden el contenido o las habilidades buscadas) y otros sólo cubren funciones secundarias de apoyo (fotocopian, escriben, etc.). Esta división inadecuada de funciones, aunada a un esquema competitivo al interior del “grupo”, llega a manifestarse en luchas de poder, conflictos divisionistas y segregación de algunos miembros. Estos grupos se orientan no tanto por el trabajo a desempeñar, sino por la conformidad a la autoridad, con la que se establecen una dependencia.

El trabajo en equipos cooperativos tiene efectos en el rendimiento académico de los partícipes, así como las relaciones socioafectivas que se establecen entre ellos.

LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO

Una de las características de la sociedad contemporánea es el papel central del conocimiento en los procesos productivos, al punto que el calificativo más frecuente que suele dársele es el de sociedad del conocimiento. Asistimos a la emergencia de un nuevo paradigma económico-productivo en el cual el factor más importante no es ya la disponibilidad de capital, mano de obra, materias primas o energía, sino el uso intensivo del conocimiento y la información.

Las economías más avanzadas hoy día se basan en la mayor disponibilidad de conocimiento. Las ventajas comparativas dependen cada vez más del uso competitivo del conocimiento y de las innovaciones tecnológicas. Esta centralidad hace del conocimiento un pilar fundamental de la riqueza y el poder de las naciones.

El conocimiento contemporáneo presenta, entre otras características, las de un crecimiento acelerado, mayor complejidad y tendencia a una rápida obsolescencia. La llamada “explosión del conocimiento” es, a la vez, cuantitativa y cualitativa, en el sentido de que se incrementa aceleradamente la cantidad de conocimiento disciplinario y, al mismo tiempo, surgen nuevas disciplinas y subdisciplinas, algunas de carácter transdisciplinario. De ahí que se hable también de una "explosión epistemológica".

Según cifras de J. Appleberry, citado por José Joaquín Brunner, el conocimiento de base disciplinaria y registrada internacionalmente demoró 1.750 años en duplicarse por primera vez, contado desde el inicio de la era cristiana; luego, duplicó su volumen cada 150 y después cada 50. Ahora lo hace cada 5 años y se estima que para el año 2020 se duplicará cada 73 días. Se estima que cada cuatro años se duplica la información disponible en el mundo; sin embargo, como señalan los analistas, sólo somos capaces de prestar atención a entre un 5% y un 10% de esa información.

J.J. Brunner ilustra el crecimiento del conocimiento con algunos ejemplos tomados de varios autores:
‘‘Química: Desde comienzos de los años 90, más de 1 millón de artículos aparecen en las revistas especializadas cada 2 años (Clark 1998).

Entre 1978 y 1988, el número de sustancias conocidas pasó de 360 mil a 720 mil, alcanzando en 1998 a 1.7 millones (Salmi 2000).

Biología: En 1977, al diseñarse el método para determinar la secuencia de base del ADN, era posible determinar la secuencia de 500 bases por semana. Hoy, con el perfeccionamiento y robotización de dicho método, es posible determinar un millón de bases por día (Allende 2000).

Matemáticas: Cada año se dan a conocer más de 100 mil nuevos teoremas (Madison 1992).
Historia: La disciplina produjo en dos décadas -entre 1960 y 1980- más publicaciones que en todo el período anterior desde la historiografía clásica de Grecia (Van Dijk 1992).

En el área de administración de negocios han estado apareciendo en los últimos años 5 títulos de libros por día (Clark 1998)”. “Si la vida del Horno Sapiens sobre la tierra hubiese durado una hora, el 95% de su saber provendría de los últimos 20 segundos, nos dice Hemando Gómez Buendía.

La cantidad de publicaciones debe ser tomada con pinzas, pues sabemos que esa cantidad puede expresar poca calidad y poca innovación, dado que:
a) Los llamados procesos de evaluación de la producción académica, de los cuales dependen la conservación del empleo, el ascenso en la carrera y la obtención de financiamiento para las investigaciones, se basan en la cantidad de artículos publicados y de asistencias a congresos y simposios;
b) La cantidad de "puntos" obtenidos por un investigador depende, asimismo, de que consiga publicar sus artículos en los periódicos científicos definidos jerárquicamente por el ranking;
c) Los grandes centros de investigación sólo consiguen financiamientos públicos y privados si continúan "probando" que están alcanzando nuevos conocimientos, una vez que la evaluación dejó progresivamente de ser hecha por los pares y pasó a ser determinada por los criterios de la eficacia y la competitividad. Esas preguntas también se refieren a un problema de fondo, vale decir, al cambio impuesto al tiempo del trabajo intelectual y científico.

"Una teoría verdadera, afirma Karl Popper, no es más que una hipótesis que ha resistido hasta ahora los esfuerzos por refutarla".  "La realidad parece más bien un sistema inestable, como una nube", agrega. "Es el resultado del caos y del orden", agrega Prigogine, "buscábamos esquemas globales, simetrías, leyes generales inmutables y hemos descubierto lo mutable, lo temporal, lo complejo". Las mismas leyes de la física, más que certidumbres expresan posibilidades.


APRENDER A APRENDER

El aprender a aprender sería el  tener conciencia de cómo uno aprende, de los mecanismos que está usando, de cuáles son las maneras más eficaces para aprender, donde se destaca la manera de entender, analizar y aprender las cosas del exterior por los medios que a cada uno le parezcan convenientes o cómodos. Como por ejemplo el hacer esquemas. El aprendizaje es un proceso individual y cada persona debe optar por su método de estudio y aprendizaje. Por tanto es necesario en cada proceso de aprendizaje descubrir, crear e inventar, los medios que le permiten seguir con los procesos de asimilación y acomodación intelectiva de un modo intermitente, no sólo en la enseñanza básica, media o superior, sino, en que  cada individuo sea partícipe de aprendizajes permanentes.

La experiencia demuestra que existe un mayor interés e involucramiento de los estudiantes en su propio proceso de aprendizaje ya que este método de aprendizaje es mucho más participativo al dotar al que aprende de las herramientas intelectuales, afectivas y sicológicas que le permitan aprender el concepto, la forma y el sentir del mundo exterior, logrando que el conocimiento adquirido por el estudiante o la persona que lo adquiere sea significativo, de tal manera que lo pueda utilizar de forma efectiva y sepa dónde aplicarlo en el momento que lo amerite y que sea pertinente para sus vidas.  En este proceso evolutivo del ser humano se desarrollan una serie de habilidades destrezas y actitudes a fin de optimizar los estilos propios para la adquisición y solución de otros procesos evolutivos para el mejoramiento continuo como persona única, libre, creativa, crítica y reflexiva.

Otro factor que avala esta estrategia es que se pueden tomar todos los conocimientos que te da la vida para usarlos en beneficio propio y de los demás.

A lo anterior debemos agregar que aprender a aprender constituye un proceso intelectual que una persona realiza, para darle sentido a sus capacidades cognitivas, lo importante del aprender a aprender, es que se asume un proceso de internalizar y descubrir los principios, reglas, glosarios, métodos, que usualmente están ocultos en grandes cantidades de hechos de la vida diaria, representando un proceso superior en que el estudiante sabe lo que aprende y la forma en que lo hace, controlando, de esta forma, su aprendizaje. Implica también el aprender a leer la realidad, el yo interior y las demás variables necesarias para realizar cambios transformadores, donde es posible darse cuenta de la oportunidad que se tiene todos los días de adquirir una nueva visión de las cosas, de ver el mundo desde otra óptica, de desaprender lo aprendido y asimilar lo novedoso, lo que es señal de humildad y disponibilidad para vivir.

introducción a la metodología del trabajo universitario


La concentración es el eterno secreto de todo logro humano.

Stefan Zweig, 1881-1942
INTRODUCCIÓN

En la actualidad debido a que interactuamos en la sociedad del conocimiento, el estudiante requiere mejores herramientas y estrategias para poder procesar la información en poco tiempo, por lo que este curso de metodología del trabajo universitario viene a dar respuesta a esta necesidad pues por su carácter teórico-práctico e instrumental, permitirá que el estudiante se apropie de conocimientos para el adecuado manejo de los métodos y técnicas utilizadas en el aprendizaje, la comunicación oral y escrita, el trabajo en equipo, y un preludio a la investigación científica, todo esto con la finalidad de afrontar metodológicamente los requerimientos y retos del quehacer universitario y profesional.

El estudiante universitario debe tener claro que estudiar sin una técnica o estrategia de estudio es lo peor que puede hacer; es tanto cómo que un equipo de fútbol se enfrente a su rival sin aplicar tácticas, técnicas, estrategias y sin concentrarse, es más que sabido que si no aplica nada de lo antes mencionado, el resultado será una goleada en contra.

Con esta analogía queda más que claro la enorme diferencia que existe entre estudiar con un método de aprendizaje o hacerlo careciendo de él. Cuánto mejor organizado está el estudio, menos esfuerzo y menos tiempo exige, y tenemos muchísimas más posibilidades de lograr muy buenos resultados.

Es cierto, también que no hay ninguna técnica que sea perfecta pero hay una serie de técnicas que ayudan a mejorar y a rentabilizar el estudio; no son, en modo alguno, infalibles, ni tampoco imprescindibles para todos. Cada estudiante deberá, en todo caso, primeramente conocerlas, y, después, elegir aquellas que mejor se adapten a su forma de aprender y retener los contenidos, e, incluso, “adaptarlas” o “inventar” nuevas maneras de llevarlas a la práctica. Lo importante es que nos sean útiles, que nos sirvan para aprender mejor.

Con un buen método de estudio, una disciplina de horarios y de estrategias, los resultados positivos son inmediatos. A simple vista, parece ser una ligereza incorporar dentro del programa de estudios una asignatura como ésta, pero no lo es, pues todos debemos aprender a estudiar. La aplicación de las herramientas estratégicas para aprender incide directamente en la reducción del número de alumnos desaprobados y finalmente en la mejora de la calidad educativa.