LA SOCIEDAD
DEL CONOCIMIENTO
Una de las
características de la sociedad contemporánea es el papel central del
conocimiento en los procesos productivos, al punto que el calificativo más
frecuente que suele dársele es el de sociedad del conocimiento. Asistimos a la
emergencia de un nuevo paradigma económico-productivo en el cual el factor más
importante no es ya la disponibilidad de capital, mano de obra, materias primas
o energía, sino el uso intensivo del conocimiento y la información.
Las economías
más avanzadas hoy día se basan en la mayor disponibilidad de conocimiento. Las
ventajas comparativas dependen cada vez más del uso competitivo del
conocimiento y de las innovaciones tecnológicas. Esta centralidad hace del
conocimiento un pilar fundamental de la riqueza y el poder de las naciones.
El conocimiento contemporáneo presenta, entre otras
características, las de un crecimiento acelerado, mayor complejidad y tendencia a una rápida obsolescencia. La llamada
“explosión del conocimiento” es, a la vez, cuantitativa y cualitativa, en el
sentido de que se incrementa aceleradamente la cantidad de conocimiento
disciplinario y, al mismo tiempo, surgen nuevas disciplinas y subdisciplinas,
algunas de carácter transdisciplinario. De ahí que se hable también de una "explosión epistemológica".
Según cifras de J.
Appleberry, citado por José Joaquín Brunner, el conocimiento de base disciplinaria
y registrada internacionalmente demoró 1.750 años en duplicarse por primera
vez, contado desde el inicio de la era cristiana; luego, duplicó su volumen
cada 150 y después cada 50. Ahora lo hace cada 5 años y se estima que para el
año 2020 se duplicará cada 73 días. Se estima que cada cuatro años se duplica
la información disponible en el mundo; sin embargo, como señalan los analistas,
sólo somos capaces de prestar atención a entre un 5% y un 10% de esa
información.
J.J. Brunner
ilustra el crecimiento del conocimiento con algunos ejemplos tomados de varios
autores:
‘‘Química: Desde
comienzos de los años 90, más de 1 millón de artículos aparecen en las
revistas especializadas cada 2 años (Clark 1998).
Entre 1978 y
1988, el número de sustancias conocidas pasó de 360 mil a 720 mil, alcanzando
en 1998 a 1.7 millones (Salmi 2000).
Biología: En
1977, al diseñarse el método para determinar la secuencia de base del ADN, era
posible determinar la secuencia de 500 bases por semana. Hoy, con el
perfeccionamiento y robotización de dicho método, es posible determinar un
millón de bases por día (Allende 2000).
Matemáticas:
Cada año se dan a conocer más de 100 mil nuevos teoremas (Madison 1992).
Historia: La
disciplina produjo en dos décadas -entre 1960 y 1980- más publicaciones que en
todo el período anterior desde la historiografía clásica de Grecia (Van Dijk
1992).
En el área de
administración de negocios han estado apareciendo en los últimos años 5
títulos de libros por día (Clark 1998)”. “Si la vida del Horno Sapiens sobre la
tierra hubiese durado una hora, el 95% de su saber provendría de los últimos
20 segundos, nos dice Hemando Gómez Buendía.
La cantidad de
publicaciones debe ser tomada con pinzas, pues sabemos que esa cantidad puede
expresar poca calidad y poca innovación, dado que:
a) Los llamados
procesos de evaluación de la producción académica, de los cuales
dependen la conservación del empleo, el ascenso en la carrera y la obtención de
financiamiento para las investigaciones, se basan en la cantidad de artículos
publicados y de asistencias a congresos y simposios;
b) La cantidad
de "puntos" obtenidos por un investigador depende, asimismo, de que
consiga publicar sus artículos en los periódicos científicos definidos
jerárquicamente por el ranking;
c) Los grandes
centros de investigación sólo consiguen financiamientos públicos y privados si
continúan "probando" que están alcanzando nuevos conocimientos, una
vez que la evaluación dejó progresivamente de ser hecha por los pares y pasó a
ser determinada por los criterios de la eficacia y la competitividad. Esas
preguntas también se refieren a un problema de fondo, vale decir, al cambio
impuesto al tiempo del trabajo intelectual y científico.
"Una teoría
verdadera, afirma Karl Popper, no es más que una hipótesis que ha resistido
hasta ahora los esfuerzos por refutarla".
"La realidad parece más bien un sistema inestable, como una
nube", agrega. "Es el resultado del caos y del orden", agrega
Prigogine, "buscábamos esquemas globales, simetrías, leyes generales
inmutables y hemos descubierto lo mutable, lo temporal, lo complejo". Las
mismas leyes de la física, más que certidumbres expresan posibilidades.
APRENDER A APRENDER
El aprender a aprender sería
el tener conciencia de cómo uno aprende,
de los mecanismos que está usando, de cuáles son las maneras más eficaces para
aprender, donde se destaca la manera de entender, analizar y aprender las cosas
del exterior por los medios que a cada uno le parezcan convenientes o cómodos.
Como por ejemplo el hacer esquemas. El aprendizaje es un proceso individual y
cada persona debe optar por su método de estudio y aprendizaje. Por tanto es
necesario en cada proceso de aprendizaje descubrir, crear e inventar, los
medios que le permiten seguir con los procesos de asimilación y acomodación
intelectiva de un modo intermitente, no sólo en la enseñanza básica, media o
superior, sino, en que cada individuo
sea partícipe de aprendizajes permanentes.
La experiencia demuestra que
existe un mayor interés e involucramiento de los estudiantes en su propio
proceso de aprendizaje ya que este método de aprendizaje es mucho más
participativo al dotar al que aprende de las herramientas intelectuales,
afectivas y sicológicas que le permitan aprender el concepto, la forma y el
sentir del mundo exterior, logrando que el conocimiento adquirido por el
estudiante o la persona que lo adquiere sea significativo, de tal manera que lo
pueda utilizar de forma efectiva y sepa dónde aplicarlo en el momento que lo
amerite y que sea pertinente para sus vidas.
En este proceso evolutivo del ser humano se desarrollan una serie de
habilidades destrezas y actitudes a fin de optimizar los estilos propios para
la adquisición y solución de otros procesos evolutivos para el mejoramiento
continuo como persona única, libre, creativa, crítica y reflexiva.
Otro factor que avala esta
estrategia es que se pueden tomar todos los conocimientos que te da la vida
para usarlos en beneficio propio y de los demás.
A lo anterior debemos agregar que
aprender a aprender constituye un proceso intelectual que una persona realiza,
para darle sentido a sus capacidades cognitivas, lo importante del aprender a
aprender, es que se asume un proceso de internalizar y descubrir los
principios, reglas, glosarios, métodos, que usualmente están ocultos en grandes
cantidades de hechos de la vida diaria, representando un proceso superior en
que el estudiante sabe lo que aprende y la forma en que lo hace, controlando,
de esta forma, su aprendizaje. Implica también el aprender a leer la realidad,
el yo interior y las demás variables necesarias para realizar cambios
transformadores, donde es posible darse cuenta de la oportunidad que se tiene
todos los días de adquirir una nueva visión de las cosas, de ver el mundo desde
otra óptica, de desaprender lo aprendido y asimilar lo novedoso, lo que es
señal de humildad y disponibilidad para vivir.