EL APRENDIZAJE COOPERATIVO
En el contexto de los aprendizajes se identifican tres tipos de aprendizaje cooperativo:
1. Los grupos formales de aprendizaje cooperativo, que funcionan durante un período que va de una hora o sesión a varias
semanas de clases. Son grupos donde los estudiantes trabajan juntos para conseguir
objetivos comunes entorno a una tarea de aprendizaje.
2. Los grupos informales de
aprendizaje cooperativos, que tiene como límite
el tiempo de duración de una clase (una o dos horas, por ejemplo). Son grupos
que el profesor utiliza en actividades de enseñanza directa, demostraciones,
discusión de una película, o donde intenta crear un clima propicio para
aprender, explorar, generar expectativas o inclusive cerrar una clase,
etcétera.
3. Los grupos de base
cooperativos o a largo plazo (al menos un
año o ciclo académico), que usualmente son grupos heterogéneos, con miembros
permanentes que entablan relaciones responsables y duraderas, cuyo principal
objetivo es “posibilitar que sus integrantes se brinden unos a otros el apoyo,
la ayuda, el aliento y el respaldo que cada uno de ellos necesita para tener un
buen rendimiento.
Estos grupos serán cooperativos en la medida
en que cumplan una serie de condiciones y además pueden llegar a ser grupo de
alto rendimiento, en función del nivel de compromiso real que tengan los
miembros del grupo entre sí y con el éxito del equipo.
Como contraparte a los grupos antes
descritos donde ocurre la cooperación, se identifican a dos tipos de “grupos”
no cooperativos.
1. Los grupos de
pseudoaprendizaje, donde los
estudiantes acatan la directiva de trabajar juntos, pero sin ningún interés. En
apariencia trabajan juntos, pero en realidad compiten entre sí, se ocultan
información, existe mutua desconfianza. De manera que trabajarían mejor en
forma individual, puesto que “la suma del total es menor al potencial de los
miembros individuales del grupo”.
2. Los grupos o equipos de
aprendizaje tradicional, en los cuales se pide a
los alumnos que trabajen juntos y ellos están dispuestos a hacerlo, e
intercambian o se reparten la información, pero la disposición real por
compartir y ayudar al otro a aprender es mínima. Algunos alumnos se aprovechan
de los que son laboriosos y responsables
y éstos se sienten explotados.
También sucede que en los grupos de trabajo
tradicionales, algunos de los alumnos
más habilidosos asumen un liderazgo tal que sólo ellos se benefician de la
experiencia a expensas de los miembros menos habilidosos. Sucede así mismo que
unos cuantos son los que trabajan académicamente (y por consiguiente son los
que sí aprenden el contenido o las habilidades buscadas) y otros sólo cubren
funciones secundarias de apoyo (fotocopian, escriben, etc.). Esta división
inadecuada de funciones, aunada a un esquema competitivo al interior del
“grupo”, llega a manifestarse en luchas de poder, conflictos divisionistas y
segregación de algunos miembros. Estos grupos se orientan no tanto por el
trabajo a desempeñar, sino por la conformidad a la autoridad, con la que se
establecen una dependencia.
El trabajo en equipos cooperativos tiene
efectos en el rendimiento académico
de los partícipes, así como las relaciones
socioafectivas que se establecen entre ellos.
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